martes, 28 de febrero de 2012

Comunicado Nº 3: ¡Liberaron a Pastelito! ¡Vuelven las Crónicas!

Publicado originalmente en la página oficial de Facebook del Payaso Pastelito el 28/02/12

Tenemos la inconmensurable alegría de anunciar que a últimas horas del día de ayer lunes 27 de febrero de 2012 fue liberado Pastelito, el payaso gourmet, en lo que sin dudas es una victoria rotunda de todos los defensores de la libertad de prensa de nuestro país y de todo el mundo. Recordemos que el Payaso Pastelito permaneció tras las rejas más de una semana en una comisaría de Mar del Plata, por motivos que aún no han sido debidamente aclarados.

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En nombre del Payaso Pastelito y del de todos los que somos parte de estas Crónicas Gastronómicas, agradecemos todos los mensajes de apoyo y pedidos de liberación que recibimos, de gran importancia para que las autoridades competentes hayan tomado la impostergable decisión de liberar a un verdadero adalid del periodismo gastronómico. De todas maneras, debemos decir que el verdadero factótum de la liberación del payaso no fue otro que Mr. X, productor ejecutivo y mecenas de las CGDPP, por medio de gestiones con los más altos cuadros del gobierno y la justicia provincial y nacional.

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Consultado sobre lo que se viene, Mr. X se limitó a decir que "acá no pasó nada. Esta semana volvemos a la rutina habitual de visitar restaurantes y publicar las crónicas". ¿Y Pastelito? "Con Pastelito vamos a tener que hablar, pero eso es algo que va quedar puertas adentro, los trapos sucios se lavan en casa". Terminante y lapidario, Mr. X nos regala una última sonrisa al mejor estilo Ramón Diaz y se mete en su limusina, estacionada en la puerta de la comisaría, que acelera rápidamente y se aleja del lugar sin prestar mucha atención a la imprudente presencia de periodistas y curiosos que se habían amontonado en la calle esperando novedades del caso.

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Una vez más, agradecemos el apoyo incondicional a todos los amigos, fans y seguidores del Payaso Pastelito y sus Crónicas Gastronómicas y aprovechamos para invitar a quienes aún no lo hayan hecho a visitar nuestro blog y leer la crónica Nº1, y a quienes ya lo hayan hecho -porqué no- a releerla, mientras esperamos, todos, la próxima Crónica Gastronómica del Payaso Pastelito. ¡Hasta entonces!

viernes, 24 de febrero de 2012

Comunicado Nº 2: Declaraciones del Payaso Pastelito, preso en "La Feliz"

Publicado originalmente en la página oficial de Facebook del Payaso Pastelito el 24/02/12
Ultimo momento: le levantan la incomunicación a Pastelito.
"¡Les juro que yo no hice nada! Hace cuatro días que me tienen encerrado y no sé porqué. Esto debe ser inconstitucional. O algo así. Llamen a Cristina. ¡Hagan algo! ¡Saquenmé de acá!" grita Pastelito desde el otro lado de la línea, en lo que es su primer contacto con el mundo exterior desde el sábado. "¿Y las chicas? ¿Qué hicieron con las chicas? ¿Y el auto? ¿Cuándo me van a soltar? ¡Mr.X tiene que hacer algo ya!" Le explicamos que a las chicas las liberaron enseguida, por falta de méritos, que si él sigue adentro es por acumulación excesiva de méritos -siempre según las autoridades policiales de la provincia-, que el auto quedó momentáneamente incautado por estar repleto de sustancias ilegales varias y que, como no podía ser de otra manera, Mr.X estaba estableciendo contacto con las más altas esferas del gobierno provincial y nacional para "solucionar esta desagradable situación".
Para finalizar este comunicado (y esperando que estas "Crónicas Gastronómicas del Payaso Pastelito" no terminen convirtiéndose en "Crónicas y Comunicados del Payaso Pastelito") nos comprometemos a seguir manteniendo informados a la gran cantidad de amigos, fans y entusiastas seguidores de Pastelito sobre los pormenores de este escabroso caso.
Pedimos la intercesión de San Borombón, Patrono Protector de los Payasos de la Costa Atlántica, para la pronta liberación de nuestro héroe. Amén.

Comunicado Nº 1: Perdón, Perdón, Perdón!

Publicado originalmente en la página oficial de Facebook del Payaso Pastelito el 23/02/12

Amigos, fans, seguidores de las Crónicas Gastronómicas del Payasto Pastelito... quien hoy escribe estas líneas no es el P. P. himself, sino un reducido colectivo (una combi?) formado por lo más íntimo de su círculo más ínitmo. Y estamos acá para decir lo que hubiésemos preferido no decir nunca, y menos hoy, cuando en lugar de estar haciendo este pedido público de disculpas deberíamos estar festejando la publicación de la segunda entrega de las Crónicas Gastronómicas.

La historia, todavía confusa, reconstruida a base de rumores, declaraciones contradictorias de testigos y de la policía de la Provincia de Buenos Aires, entre otras fuentes (Pastelito está hasta ahora incomunicado, sepasé), es más o menos la siguiente: el jueves último por la tarde (16/02/12) Pastelito y el Sr. M reciben el pago correspondiente a la primera Crónica (publicada el día anterior) en sendos sobres (de esos espumados, acolchaditos, que sirven para mayor protección). Y aquí comienzan nuestros problemas. Porque desoyendo los consejos de M, Pastelito se guardó el sobre en el bolsillo de atrás del pantalón, hizo algunos llamados y ese mismo jueves a la noche salió en su bólido a Mar del Plata, acompañado por dos exhuberantes señoritas, todos en los asientos de adelante, y con los asientos de atrás y el baúl lleno con provisiones como para 2 meses. Parece ser que pasó el viernes 17 en libertad (libertinaje) pero el sábado 18 a media mañana se lo llevan preso a la comisaría 3ra de Mar del Plata, tras una larga serie de denuncias que iba sembrando por la ciudad, con sus desmanes y sus excesos. No sabemos más. Nuestro abogado (el mejor que el dinero puede pagar, nos asegura mister X) nos hizo saber que hoy, en pocas horas, le levantarían la incomunicación y tendremos la posibilidad de escuchar la otra campana de esta historia.

Obviamente, la cena del martes 21 fue suspendida y por lo tanto no hay crónica para esta semana. Los que queremos a Pastelito de verdad esperamos que todo se aclare a la mayor brevedad y que nuestro payaso favorito sea puesto rápidamente en libertad. Y a ustedes, les prometemos que apenas tengamos alguna palabra de Pastelito se las haremos llegar. Y antes que llegue ninguna explicación, porque lo queremos y porque lo conocemos, les pedimos en su nombre a todos ustedes PERDON, PERDON, PERDON!

Una Semana Sin Crónicas

Les informamos a los lectores que esta semana, como ya han podido comprobar y como bien reza el título de esta nota, no se ha publicado la crónica correspondiente. El motivo, la encarcelación del protagonista excluyente de este espacio, el mismísimo Payaso Pastelito, detenido e incomunicado desde hace ya seis días. A continuación publicaremos, en sucesivos posts, los comunicados que fueron emitiendo los amigos más cercanos de P.P. en su página oficial de Facebook, tratando de aclarar lo que a todas luces no tiene ninguna aclaración posible.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Crónica # 1: El Obrero

Para el debut absoluto de estas Crónicas Gastronómicas tenemos reservada una mesa en el restaurante El Obrero, ubicado en el barrio de La Boca (... callejón... Vuelta de Rocha... bodegón... Genaro y su acordeón...). Tal como habíamos acordado inicialmente con el Sr. X, nos enteramos del destino de nuestra primera misión sólo minutos antes de la hora de la cena, al abrir el sobre lacrado que nos hace llegar con una motito al domicilio de Pastelito. Oportunamente nos había explicado que creía que así se ganaría en espontaneidad, evitando cualquier tipo de investigación previa que influencie nuestra sensibilidad crítica. Con Pastelito al volante, entonces, nos dirigimos a cumplir con nuestra tarea. El lugar queda justo enfrente de ese enorme y muy antiguo edificio de ladrillos, muy lindo, muy inglés, con un reloj tipo Big-Ben y todo, que perteneció a la Compañía de Electricidad Italo Argentina y que se puede ver apenas uno se sube a la autopista Buenos Aires - La Plata, sobre la mano derecha.

Por consiguiente, queda también a escasos 50 metros del río, cosa que aprovechamos para sacarnos una foto junto a una vieja embarcación de Buquebus en desuso que nos prometimos comprar y reacondicionar apenas este nuevo emprendimiento periodístico rinda sus primeros réditos.

El lugar nos impresionó favorablemente desde el primer momento, muy porteño, con fotos, carteles, señales viales, banderines y los etcéteras habituales, todo en su medida y armoniosamente. Elegimos una mesa pequeña y apenas nos sentamos advertimos que una parte considerable de los comensales a nuestro alrededor son extranjeros. O argentinos naturalizados.
Le pedimos al mozo un vino, que no tarda en llegar, lo cual es fundamental para el sano desenvolvimiento de la velada. El vino tiene que llegar al toque, casi al mismo momento que uno lo esta pidiendo. Se entiende que la comida pueda tardar algún tiempo desde que uno la encarga. Pero el vino no. Resulta que con la emoción del debut y las habituales presiones de la vida cotidiana, a estas alturas estamos con un hambre voraz.

Arrancamos con Mejillones a la Provenzal, una apuesta de Pastelito que el Sr. M recibe con escaso entusiasmo, pero que acepta quizás por el espíritu de turismo gastronómico de aventura que flota en el aire.

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La verdad es que no resultó una elección del todo acertada, pero preferimos seguir bebiendo, no ensañarnos con el tropiezo y continuar con un Arroz con Calamares que nos encanta (¡4 pastelitos!). Suculento. Definitivamente ya estamos pasandola de gran manera.


Como si fuera poco, comienza a escucharase una guitarra y una voz que canta “Esta noche amiga mía / El alcohol nos ha embargado (o embriagado?)” y una estampa tanguera que parece estar dirigiendo sus lamentos hacia nuestra mesa. No pasa mucho en realidad para que efectivamente pase a cantar sólo para nuestra mesa, pidamos otra botella de vino, brindemos con el cantor (76 años, riojano, con un cierto look Lorenzo Miguel, el nombre se nos hace imposible de recordar) en su honor e intercambiemos credenciales y comentarios varios.

Enseguida se suma el mozo a nuestra charla.

-¿Todo bien?

-Sí, sí.

Le preguntamos qué nos hubiera recomendado si no hubiesemos comido nada todavía. Y a modo de respuesta nos empieza a recitar la carta entera: pastas, minutas, parrilla, pescados... dando muestra de una gran seguridad y confianza en toda la carta.

Pedimos una Tortilla Española y Pastelito aprovecha el intermezzo para hacer una visita al baño. El veredicto de nuestro payaso preferido: “el baño sigue siendo típico, pero está aggiornado” y agrega, ya en voz más alta, “¡mozo, una soda!”. “Es que este vino (Cuesta del Madero, Clásico, 2009) emborracha”, explica ya de nuevo en un tono más intimista. Llega la tortilla. ¡Excelente!

-¿Se pueden poner 6 pastelitos?

-Seguro tío, hacemos lo que queremos!

Que por algo son nuestras crónicas y no las del Ruso Verea, por ejemplo, que está sentado dos mesas más allá. Aplacada la exitación inicial, desmedida por cierto, acordamos calificarla con 4 pastelitos y medio.


-¿Y la tortilla que onda?- tira el mozo al pasar, ya a esta altura sabiendose ganador (culpa nuestra, debemos reconocer).

-¿Qué tortilla?- devuelve rápido M, que no se da por vencido ni aún vencido, sépase.

-Jajaja... ¿van a pedir algún postre?

-No sé... ahora vemos.


Sigue, atiende otra mesa, entra a la cocina, vuelve a salir, pasa al lado nuestro y deja caer un plato con un postre que parece ser un tiramisú (que, huelga decir, nunca pedimos).

-Probá este postre y decime.

Un capo. Ya hace lo que quiere con nosotros. Tomamos nota: debemos ser más sutiles, más cautos para la próxima. Y establecer límites. Pero probamos.

-La crema esponjosa, fantástica- una evidente exageración, pero estamos de ánimo festivo y a esta altura todo suena bien.

-El bizcochuelo extra-humedecido en alcohol. No hay nada más que decir.

Exacto.
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-Mozo, la cuenta!

$ 144. Pastelito saca el dinero del sobre que le entregó el Sr. X y paga, incluyendo una generosa propina.

Es así que satisfechos, nos retiramos. Que estos soldados tienen que servir para otras muchas batallas todavía.

¡Hasta la próxima, amigos!




jueves, 9 de febrero de 2012

Nuestros Cronistas

Muy pronto van a poder disfrutar de las entregas semanales de LAS CRONICAS DEL PAYASO PASTELITO Y EL SR. M. Para una experiencia más completa de lo que se viene hemos intentado ya explicar en una nota anterior los lineamientos principales, el concepto general de estas Crónicas.
¿Pero quién es el Payaso Pastelito? ¿Y el Sr. M? Intentaremos aquí, estimado lector, dar una breve respuesta a estos interrogantes, intentando echar algo de luz sobre las oscuras y enigmáticas personalidades de nuestros héroes.
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El Payaso Pastelito, pese a lo que puede suponerse, no es en realidad un payaso, de la misma manera que, por ejemplo, tampoco es un payaso el Payaso Aimar (o como la Araña Amuchástegui, que tampoco era una araña, o la Oveja Telch y tantos otros...). Lo de Pastelito, por otra parte, es un apodo cariñoso que recibió de muy joven, cuando ya asomaba clara su inclinación por el maravilloso mundo de la cocina. Se paseaba por sus campos montado a caballo –otra de sus pasiones– y los peones le gritaban “¡Buen día, Pastelito!”, “¿Cuándo se invita otro asado, don Pastelito?”, y cosas por el estilo. El asado, justamente, es su especialidad, su debilidad, su perdición. Exteriormente se lo reconoce por su particular sentido de la elegancia y suele llevar en su cabeza un muy distinguido sombrero tipo hongo que en ciertos círculos se conoce como el “sombrero Pastelito”. Se define a sí mismo como “bostero, cristinista y popular”. De amplia y extensa experiencia profesional en el mundo de la gastronomía, tanto en nuestro país como en el exterior, se siente (y se sienta) ante una mesa servida como un pez en el agua, o como un pulpo en su tinta. Su conocimiento de los gajes y trucos del oficio resultan de valor incalculable para la realización de estas Crónicas.

El Sr. M. es uno de los últimos y más selectos exponentes de la antiquísima nobleza armenia en el exilio. Tradicionalista a ultranza, de múltiples intereses y ocupaciones, es una personalidad de lo más intrigante, sin dudas difícil de descifrar. En cuanto heredero de una particular herencia culinaria, y aunque un enamorado del arte del buen comer y entusiasta cocinero aficionado, reconoce ciertas limitaciones en lo que hace al rango de sensibilidad de su paladar (la casi totalidad de los frutos de mar o las así llamadas “menudencias”, por nombrar sólo un par de ejemplos, quedan en principio totalmente fuera de su dieta; excepcionalmente, sin embargo, cierta tendencia algo temeraria a la experimentación por la experimentación misma le habrán de permitir incursionar en determinados “sabores prohibidos”). El Sr. M. es en la dinámica de la construcción de estas Crónicas una suerte de contrapunto al por momentos excesivo pasionalismo de Pastelito, o algo así como un Watson para un Sherlock Holmes, o un Indio Toro para un Llanero Solitario. Ocasionalmente, también agasaja al lector con las ilustraciones, esquemas y collages que acompañan y enriquecen estas Crónicas Gastronómicas.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Introducción

Bienvenidos a LAS CRONICAS GASTRONOMICAS DEL PAYASO PASTELITO Y EL SR.M., un proyecto semi-periodístico-cultural que busca convertirse en una suerte de guía de restaurantes, bares, fondas, trattorias, comedores, cantinas, carritos, parripollos y otros emprendimientos, antros y garitos afines, pero con un enfoque radicalmente innovador, que transmita a nuestros lectores una opinión inteligente, un consejo honesto, una visión holística de la experiencia del comensal de manera verdaderamente accesible y amigable. No obstante el profesionalismo y la aptitud de los responsables de estas Crónicas Gastronómicas, se busca mantener siempre un espíritu amateur en lo que hace al modo de aproximación a la experiencia gourmet.

El proyecto está patrocinado por Mr. X, un excéntrico millonario que creyó desde un primer momento en el mismo (en el proyecto, no en él mismo). A cambio, impuso una serie de exigencias o condiciones que Pastelito y M entendieron que eran de lo más razonables, tales como la Política de Anonimato, según la cual los responsables y caras visibles de este espacio –y él mismo– tienen vedada la publicación de sus rostros y deben utilizar seudónimos o nombres falsos (o letras o números u otras combinaciones de signos) para identificarse ante los lectores, pero nunca sus verdaderos nombres, porque –siempre según X– “es la única manera de mantener la independencia periodística” y, eventualmente, proteger su propia privacidad.

Las Crónicas se componen de textos, ilustraciones, gráficos, fotos y eventuales videos u otros materiales multimedia. El análisis multidimensional incluye el relato cálido y cómplice y la calificación fría y objetiva.

El sistema de calificación se basa en la asignación de un determinado número de “pastelitos” para cada ítem analizado, de modo que el lector se pueda dar una idea inmediata de los distintos aspectos que conforman la experiencia (comida, atención, ambientación, otros servicios, etc, etc, etc).

Por ejemplo:

... y así sucesivamente, estableciéndose llegar a un máximo de 5 (cinco) pastelitos como máxima calificación posible (pero quedando siempre la posibilidad de utilizar 6 pastelitos para "lo extraordinario"). También podrán utilizarse fracciones de pastelitos cuando la ocasión lo amerite ("no daba para ponerle 4 pastelitos, pero 3 pastelitos parecía muy poco..."). En fin, ya se irá entendiendo con el correr de las crónicas.

¿Qué más amigos? Sientensé, afilen sus cuchillos, enderecen los dientes de sus tenedores, que ya pronto llegan las Crónicas Gastronómicas del Payaso Pastelito!